En el universo de Appy Bonsai, algunos usuarios destacan por su pasión y su implicación. Stan forma parte indiscutiblemente de ellos. Con 738 árboles registrados en la aplicación, hoy posee el récord del mayor número de bonsáis registrados. Pero ese no es el único récord que tiene. Stan también es el usuario que ha propuesto más especies nuevas para enriquecer la base de datos botánica de la aplicación. Gracias a él, aficionados de todo el mundo tienen ahora acceso a nueva información sobre especies a veces muy raras.

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Detrás de estas cifras impresionantes se esconde una historia mucho más profunda que una simple colección de bonsáis.

Originario de Ucrania, Stan se interesó muy pronto por las plantas y la naturaleza. Estudió biología, no como una carrera elegida, sino porque comprender la vida y observar las plantas ya era algo natural para él. Creció en un pueblo donde los árboles formaban parte del paisaje. En aquella época, los bonsáis ocupaban un lugar marginal en su vida. Lo que realmente le atraía era la vida de las plantas: observarlas, comprender su funcionamiento y seguir su evolución.

Hace seis años, su vida dio un giro radical. Stan y su familia dejaron Ucrania para instalarse en Israel, dejando atrás casi todo lo que poseían. Entre sus pertenencias solo llevó una planta: un pequeño ginkgo. Ese árbol sigue vivo hoy y continúa creciendo a pesar de un clima que no le resulta especialmente favorable. Stan vive en una región casi desértica, cerca de la frontera con Gaza.

"Los ataques del 7 de octubre me traumatizaron"

El 7 de octubre de 2023, los acontecimientos dramáticos que golpearon la región marcaron profundamente su vida. Stan explica simplemente que algo se rompió dentro de él ese día. Desde entonces, las plantas han ocupado un lugar aún más importante en su vida diaria. Se han convertido en una forma de refugio.

A diferencia de muchos bonsaístas, Stan no se considera un artista del bonsái. Se define más bien como un biólogo aficionado que observa la vida de las plantas. Los bonsáis son para él una solución práctica cuando el espacio es limitado. Miniaturizar los árboles le permite seguir observando su crecimiento, adaptación y evolución.

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Su colección se ha construido de una manera bastante particular. La gran mayoría de sus plantas se cultivan a partir de semillas que encarga desde diferentes partes del mundo. No todas germinan y no todos los brotes sobreviven, especialmente en un clima tan exigente. Algunas especies a veces deben abandonarse. Pero para Gideon esto forma parte del proceso: observar, comprender, probar y volver a empezar.

Con los años, su colección ha crecido hasta parecer un verdadero pequeño jardín botánico personal. Gestionar más de 700 árboles requiere una organización muy rigurosa. El riego está parcialmente automatizado, pero el seguimiento de las plantas ocupa aun así gran parte de su tiempo libre.

Para organizar esta colección y seguir sus plantas, Stan utiliza varias aplicaciones dedicadas a la gestión de plantas. Entre ellas Appy Bonsai, que le permite gestionar especies, registrar observaciones y organizar los cuidados necesarios para sus árboles.

Pero su aportación a la comunidad va mucho más allá de su propia colección. Al proponer un gran número de nuevas especies, Stan ha contribuido significativamente a enriquecer la base de datos de Appy Bonsai. Su trabajo beneficia hoy a toda la comunidad internacional de aficionados al bonsái.

Entre los semilleros, el mantenimiento de las plantas, la organización de su jardín y los numerosos trabajos relacionados con su casa, Stan dedica gran parte de su tiempo libre a sus plantas. También comparte su hogar con una iguana, que afortunadamente no tiene acceso a las plantas, algunas de las cuales son tóxicas.

A pesar del trabajo que representa una colección así, Stan siempre vuelve a lo que lo ha guiado desde el principio: el simple placer de observar la vida de las plantas. Trabajar con ellas lo calma y le aporta alegría. En un entorno a veces difícil, ver germinar una semilla, crecer un brote o adaptarse un árbol al clima se convierte en una valiosa fuente de serenidad.

La historia de Stan quizá no sea solo una historia de bonsáis. Es la historia de un biólogo aficionado que continúa observando la vida, incluso en las condiciones más difíciles.